Países en riesgo de desaparecer: una razón de peso para adquirir una segunda nacionalidad

En las próximas décadas, múltiples Estados nacionales ubicados en archipiélagos insulares podrían enfrentar la extinción de ciertos atolones a causa de las embestidas de tormentas y el aumento del nivel del mar en los océanos globales, lo que plantea una amenaza concreta para sus líneas costeras. Los contornos de las fronteras nacionales ya experimentan transformaciones significativas, y a largo plazo, algunos países podrían enfrentar la posibilidad de desaparecer del mapa internacional. ¿Qué destino aguarda a sus ciudadanos en tal escenario? La perspectiva más plausible sería la de convertirse en refugiados apátridas. En este contexto, la adquisición de una segunda nacionalidad, a través de la asesoría profesional de nuestros expertos, emerge como una estrategia crucial para mitigar estos riesgos.

The risk of the disappearance of the homeland

El océano mundial avanza y se prepara para tragarse algunos países

Hubo eras en las cuales el océano parecía una barrera insuperable para la humanidad, una vastedad que parecía imposible de cruzar. Sin embargo, en la actualidad, este océano avanza y amenaza territorios habitados. Las aguas se calientan, los glaciares se deshacen y el nivel del mar ha experimentado un ascenso de 14 centímetros en el último siglo. Este aumento, impulsado por el calentamiento global, probablemente persistirá, ya que es poco probable que la humanidad logre una reducción sustancial de las emisiones de gases de efecto invernadero en el corto plazo.

Es importante tener en cuenta que el 40% de la población mundial reside en zonas costeras. Según los expertos de las Naciones Unidas, muchas personas se verán obligadas a reubicarse tierra adentro a medida que el nivel del mar continúe en aumento. Esta realidad plantea la posibilidad de que países enteros queden sumergidos en el agua, llegando a desaparecer por completo, y sus ciudadanos se enfrenten a la difícil situación de la apatridia.

Además, existen otras amenazas a la pertenencia nacional, como la conquista en conflictos bélicos o catástrofes tecnológicas que pueden tornar inhabitables vastas extensiones de tierra. Ante tales riesgos, la adquisición de una segunda nacionalidad por inversión oa través de inversiones se revela como una medida de previsión esencial. Nuestros expertos están a su disposición para brindarle orientación en esta materia de vital importancia.

Notice blue

La forma más rápida de adquirir una segunda nacionalidad es la inversión. Alrededor de una docena de países ofrecen esta posibilidad. Los requisitos que deben cumplir los candidatos, así como los pros y los contras, son diferentes en cada caso. Solicite la ayuda de nuestros expertos para tomar la mejor decisión. Le invitamos a solicitar una consulta profesional gratuita rellenando el siguiente formulario.

banner_people

Para consultar, envíe sus datos de contacto

Consulte la lista de documentos requeridos, y obtenga los detalles del proceso, los términos y costos.

Contacte a un asesor

Hablemos por messenger

La reducción de las emisiones de dióxido de carbono para combatir el calentamiento global, la mitigación de amenazas derivadas de catástrofes tecnológicas y desastres naturales, la prevención de conflictos militares y la eliminación de otras potenciales amenazas a la existencia de naciones no son empresas que puedan abordarse de manera improvisada. Sin embargo, la inacción tampoco se perfila como una opción viable.

Afortunadamente, algunas naciones de dimensiones modestas, cuya población total se asemeja a la de una ciudad de mediano tamaño en Europa o América, están asumiendo un papel proactivo. Estas naciones no solo buscan alertar a la comunidad internacional, sino que también están empeñadas en afrontar el desafío del ascenso del nivel del mar a su propia manera.

Una Replicación Digital del País: Un Planteamiento Innovador para Salvaguardar la Soberanía Nacional

En el corazón del Pacífico, en la región de Polinesia, se encuentra un país insular llamado Tuvalu, que se enfrenta a la inminente amenaza de la inundación total debido al aumento del nivel del mar. En respuesta a esta amenaza, las autoridades de Tuvalu han optado por la creación de una réplica digital de su gobierno y otras instituciones, con el propósito de facilitar una posible reubicación de la población en caso de que las perspectivas más sombrías se hagan realidad. Paralelamente, expertos en jurisprudencia están explorando vías para mantener su estatus de Estado incluso si se requiere el arrendamiento de territorios en otra nación soberana.

El anuncio de esta estrategia fue realizado por Simon Kofe, Ministro de Asuntos Exteriores de Tuvalu, durante su discurso en una conferencia de la ONU sobre el cambio climático celebrada en Egipto en noviembre de 2022. Kofe destacó: «Nos veremos compelidos a convertirnos en el primer Estado digital. La tierra, el océano y la cultura representan los activos más preciados de los habitantes de Tuvalu. Con el fin de salvaguardarlos de las amenazas que provienen del mundo físico, estamos migrando estos activos a la ‘nube’. De esta manera, podemos preservar en parte la soberanía, brindar consuelo a nuestra población y conservar las memorias de nuestro país tal como fue para las generaciones venideras. Nuestra condición de Estado y nuestras fronteras marítimas perdurarán, a pesar de la pérdida de tierra debida al cambio climático».

El Sr. Kofe enfatizó que esta decisión de replicar Tuvalu en el ámbito digital se ha tomado con el fin de conservar el rico legado histórico y cultural de la nación, así como su estatus de Estado. Estos esfuerzos se encuentran en marcha desde aproximadamente 18 meses, y el Ministro de Tuvalu subrayó que, en ausencia de una acción decisiva contra el calentamiento global, es plausible que otros países se vean forzados a «trasladarse» al mundo virtual en el futuro.

¿Puede un Estado seguir siéndolo cuando se pierde toda la tierra?

Numerosos países insulares, en situaciones similares a Tuvalu, están agotando todas las opciones para preservar las parcelas de tierra que aún les pertenecen. No obstante, la inminente materialización de escenarios apocalípticos es cada vez más tangible. El ascenso constante del nivel del agua en los océanos del mundo y la creencia de algunos científicos en que este ritmo se intensificará en la segunda mitad del siglo, están reconfigurando los perfiles geográficos de las islas y exponiendo las costas a las embestidas de tormentas. En un futuro próximo, varios archipiélagos podrían perder atolones que actualmente forman parte de sus territorios, y dentro de un siglo, naciones enteras podrían sumirse bajo las aguas.

Este panorama plantea preguntas cruciales: ¿qué sucederá con los ciudadanos de estos países, sus estructuras gubernamentales y sus recursos? Las deliberaciones actuales han desencadenado debates jurídicos fundamentales, cuestionando la viabilidad de que un Estado mantenga su estatus cuando su tierra se encuentra en peligro de desaparición.

Una organización intergubernamental conocida como el Foro de las Islas del Pacífico ha convocado a expertos en jurisprudencia para investigar esta cuestión y ha lanzado una campaña diplomática destinada a preservar el estatus de Estado de naciones cuyas tierras corren el riesgo de desaparecer. Dos pilares fundamentales sustentan estos esfuerzos:

  • La certidumbre, respaldada por teorías y cálculos científicos, de que el nivel del mar continuará aumentando durante al menos el próximo siglo.
  • La percepción de injusticia que surge debido a que los países más afectados por el cambio climático son los menos responsables de su origen. Estas naciones insulares aliadas representan una cuarta parte de los países del mundo, aunque emiten tan solo el 1% del dióxido de carbono a nivel global. La mayor parte de las emisiones proviene de naciones ubicadas principalmente en el hemisferio norte.

Los expertos del Banco Mundial han señalado la necesidad de reevaluar las normas actuales que regulan estas cuestiones, ya que se establecieron en un contexto de estabilidad climática y resultan inadecuadas ante la «situación sin precedentes en el derecho internacional».

En una reciente conferencia sobre este tema celebrada en Fiyi, Mark Brown, Primer Ministro de las Islas Cook, planteó una serie de interrogantes fundamentales: «Nuestras costas están siendo erosionadas debido al aumento del nivel del mar. ¿Qué ocurrirá con nuestra soberanía, nuestras tierras y nuestros hogares? ¿Qué sucederá con nuestros derechos y libertades fundamentales, garantizados por nuestras constituciones y la Declaración Universal de Derechos Humanos? ¿Cómo podemos alcanzar objetivos comunes cuando se cuestiona el estatus de un Estado? ¿Cómo pueden nuestros gobiernos servir a su pueblo si carecen de viviendas y recursos? Son preguntas incómodas, pero fundamentales, que requieren respuestas con urgencia».

Simon Kofe, Ministro de Asuntos Exteriores de Tuvalu, también subrayó la urgencia de establecer normas globales en este ámbito para proteger los derechos de las personas que viven en países afectados por esta problemática: «El aumento del nivel del mar y la potencial pérdida de nuestro estatus de Estado no son amenazas hipotéticas, sino riesgos tangibles que debemos afrontar. Nuestro discurso va más allá de los aspectos legales y políticos, se trata de la supervivencia de nuestro pueblo y nuestras naciones. Podemos influir si actuamos con determinación y premura».

Un futuro incierto y otros riesgos además de la subida del nivel del mar

La priorización de las estrategias correctivas se encuentra en gran parte influenciada por el tiempo estimado en el que se anticipa que los impactos se materializarán. Los científicos poseen un conocimiento sólido sobre el proceso de aumento del nivel del mar. No obstante, existen incertidumbres asociadas tanto a las futuras emisiones de gases de efecto invernadero como a la velocidad con la que los glaciares de Groenlandia y la Antártida se desharán.

Expertos de la Universidad Rutgers de Nueva Jersey (EE. UU.) y miembros del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) indican que la altura promedio sobre el nivel del mar en Tuvalu es de aproximadamente 2 metros y que es poco probable que el país se vea sumergido antes del siglo XXII. Si bien el posible deshielo del glaciar antártico Thwaites podría conllevar un aumento de 1,5 metros en el nivel del océano global, este proceso se extendería a lo largo de varias décadas.

Según las investigaciones científicas, existe una amenaza más inmediata y realista: las mareas tormentosas. Este fenómeno no se limita a elevar simplemente el nivel del agua; más bien, provoca inundaciones recurrentes en una región específica, volviéndola inhabitable durante períodos de inundación. Se prevé que las mareas tormentosas se conviertan en un problema grave antes de que las islas vulnerables se hundan por completo. La vida en las zonas costeras pronto podría volverse inviable a menos que se implementen estructuras de protección.

Tuvalu y otros Estados insulares han comenzado a fortificar sus costas utilizando bloques de hormigón como medida de protección contra las embestidas de las olas de tormentas. Sin embargo, esta solución es de naturaleza temporal, ya que con el tiempo los bloques se deteriorarán. De todos modos, las islas seguirán siendo vulnerables a los tsunamis.

Silencio ante los llamamientos para proteger los derechos legales de los residentes de países vulnerables  

Ante estas amenazas, la necesidad de proteger los derechos de los ciudadanos de los países insulares pasa a primer plano. En 2020, el Foro de las Islas del Pacífico pidió a la comunidad internacional que ofreciera algunas garantías. Los países miembros querían estar seguros de que podrían preservar el control sobre sus zonas acuáticas y sus recursos aunque sus territorios terrestres se vieran erosionados.

Las autoridades de Tuvalu hicieron un llamamiento a los demás gobiernos nacionales para que sigan reconociendo la condición de Estado de la jurisdicción independientemente de las consecuencias provocadas por el cambio climático. El Sr. Kofe se refirió a la definición de Estado que contiene la Convención de Montevideo. El documento establece los siguientes 4 criterios que definen a un estado:

  • Territorio físico;
  • Población;
  • Gobierno;
  • Capacidad para establecer relaciones con otros Estados.

Al comentar estos criterios, el político señaló que el primero estaba desfasado:  

«Si aceptáramos esta definición, Tuvalu perdería su condición de Estado en caso de que se perdiera su territorio físico y la población tuviera que trasladarse a otro lugar. Partimos del peor escenario posible. En el peor de los casos, nos gustaría que el mundo siguiera reconociendo nuestra condición de Estado como un estatus permanente».

A día de hoy, sólo siete países han expresado su acuerdo con esta propuesta. Entre ellos figuran los siguientes:

  • Venezuela;
  • Bahamas;
  • San Cristóbal;
  • Santa Lucía;
  • Vanuatu;
  • Niue;
  • Palaos;
  • Gabón;
  • Taiwán.

El Gobierno de Tuvalu también está debatiendo la cuestión con Estados vecinos más grandes, como Nueva Zelanda y Australia.

Los precedentes históricos no son aplicables en la realidad actual 

Durante la conferencia en Fiyi a la que se hizo referencia anteriormente, algunos expertos de la ONU mencionaron precedentes históricos que podrían ser relevantes para abordar esta cuestión. Específicamente, citaron casos de gobiernos en exilio durante conflictos bélicos, la reubicación de la Santa Sede y la Soberana Orden de Malta. Sin embargo, es importante destacar que estos desplazamientos eran de carácter temporal, y la tierra abandonada seguía existiendo físicamente.

Por otro lado, un gobierno nacional que evacúa su territorio debido a una crisis climática podría enfrentar mayores dificultades para demostrar su legitimidad cuando su país de origen queda sumergido bajo el agua. La pérdida de tierras fértiles y otros recursos económicos también podría obstaculizar el cumplimiento de las obligaciones internacionales, como la protección de los bienes de los ciudadanos, el mantenimiento de embajadas y el pago de cuotas de membresía a diversas organizaciones internacionales.

La preservación de la cultura nacional de los habitantes que se ven obligados a trasladarse a otro Estado nacional plantea interrogantes adicionales. En el derecho internacional actual, no existe una categoría específica de «refugiados climáticos». Las decisiones en estos casos generalmente se basan en los acuerdos existentes sobre derechos humanos y refugiados.

Otra cuestión relevante es si las personas evacuadas a otro país se convertirán en apátridas y qué sucederá si el país de acogida no permite la doble nacionalidad. Además, la situación de los niños nacidos en tierras extranjeras de nacionales evacuados plantea interrogantes sobre su nacionalidad y ciudadanía.

Una posible solución podría ser la fusión con otro Estado, como se mencionó en el caso de Zanzíbar y Tanganica, que se fusionaron en 1964 para dar lugar al país de Tanzania. Sin embargo, estas soluciones son complejas y requieren una cuidadosa consideración de las implicaciones legales, políticas y culturales.

Es preferible abordar la causa de fondo a discutir la situación de los países sin tierra

Los participantes en la conferencia en Fiyi hicieron hincapié en que las discusiones sobre los «países sin territorio» no deben desviar la atención del público de una tarea mucho más apremiante. Resulta fundamental persuadir a las naciones emisoras más significativas de gases de efecto invernadero, como Estados Unidos, países europeos, China e India, sobre la imperiosa necesidad de reducir sustancialmente sus emisiones. Esta se presenta como la estrategia más eficaz para mitigar el calentamiento global.

A pesar de que algunos países insulares se ven amenazados por el hundimiento de sus tierras, no están abandonando la lucha. Más bien, están ejerciendo presión sobre las naciones más poderosas para que asuman plenamente su responsabilidad y participen de manera más activa en la solución de los desafíos que enfrentan los pequeños Estados insulares. La lucha contra el cambio climático se erige como una cuestión vital para la supervivencia de ciertas naciones soberanas.

Segunda ciudadanía para los «refugiados climáticos» y otras categorías de personas

Las personas cuya patria esté en peligro de extinción harán bien en adquirir por adelantado la nacionalidad extranjera. En estos momentos, el método más rápido, sencillo y seguro de adquirir una segunda nacionalidad es invertir en un «pasaporte dorado». La siguiente tabla enumera los países que permiten obtener la nacionalidad a distancia:

PaísCoste, US$Calendario de adquisición de la nacionalidad
Antigua100,000De tres a seis meses
Vanuatu145,0001,5-2 meses
Granada150,000De tres a seis meses
Dominica100,000De tres a seis meses
San Cristóbal150,0001,5-4 meses
Santa Lucía100,000De tres a seis meses

Además, existen otros programas de ciudadanía económica en Europa y otros lugares: Turquía, Jordania, Egipto, Malta y Macedonia del Norte ofrecen oportunidades similares. Sin embargo, todos estos países exigen una visita personal si un extranjero desea obtener su nacionalidad.

Apoyo de expertos para elegir la mejor opción de segunda nacionalidad

Hay muchas razones por las que debería tratar de obtener un segundo pasaporte, así como muchos caminos diferentes que conducen a la segunda nacionalidad. Hay que investigar todas las oportunidades disponibles y evaluar las características que posee cada opción de segunda nacionalidad antes de empezar a crear una colección de pasaportes nacionales.

Adquirir una segunda nacionalidad no es una tarea trivial y necesita apoyo profesional en la materia. Estaremos encantados de presentarle a un agente de inmigración de confianza en la jurisdicción de su elección después de tener una breve conversación con usted. Por favor, solicite una consulta personal gratuita sobre la obtención de la segunda ciudadanía con los expertos de Offshore Pro Group.

Notice blue

Puede ponerse en contacto con nosotros por correo electrónico o por cualquier otro medio de comunicación que prefiera. Siempre respondemos con prontitud.

¿Necesita una consulta?