Emprender es una actividad que reporta beneficios pero que suele ir asociada a distintos riesgos. He aquí los más extendidos:
- Operativos (relacionados con las actividades cotidianas de la empresa)
- Estratégicos (relacionados con cualquier problema potencial que pueda repercutir en la estrategia a largo plazo de la empresa)
- Reputacionales (que pueden influir negativamente en la reputación de la marca)
- Financieros (que pueden afectar a la situación financiera de la empresa)

Todos estos riesgos pueden estar relacionados entre sí. Por ejemplo, un golpe a la reputación de la empresa puede conllevar una caída de la demanda de bienes y una negativa a conceder financiación o créditos. Esta es la razón por la que las empresas necesitan elaborar correctamente su estrategia empresarial y tener en cuenta diferentes factores (internos y externos).
Los factores internos incluyen los elementos que proceden del interior o están controlados por la empresa, como:
- recursos humanos
- estructura organizativa
- cultura empresarial, etc.
Sin embargo, es importante comprender que es imposible predecir y prevenir todos los riesgos de antemano, y esto es especialmente cierto en el caso de los factores externos. Los factores externos son los elementos que existen fuera del entorno interno de la empresa y pueden influir en su actividad.
Los principales factores externos son:
- competencia de mercado
- clima económico
- entorno político y jurídico
- logros tecnológicos
- acontecimientos mundiales a gran escala (por ejemplo, una pandemia)
Muchos especialistas señalan que la economía mundial se enfrenta actualmente a diferentes retos que tendrán sus consecuencias. Por ejemplo, la pandemia del Covid-19 y sus consecuencias han ralentizado considerablemente todos los procesos económicos. Casi no hay país que no se haya visto afectado por la pandemia de una u otra manera: muchas empresas de todo el mundo no lograron superar la crisis y tuvieron que cerrar.
Ahora a las empresas les esperan nuevas pruebas. Como la pandemia de Covid-19 produjo su mayor influencia en 2020, el periodo de recuperación estaba previsto para 2022 y 2023. Sin embargo, diferentes acontecimientos geopolíticos siguen sacudiendo la inestable economía mundial, provocando una nueva crisis. Por lo tanto, se espera un periodo de recesión en muchos países.
Hacer negocios en un periodo de crisis requiere comprender una serie de matices y tomar algunas medidas que ayuden a mantener la empresa a flote.
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Lo que hay que saber sobre la recesión económica
Una recesión económica se caracteriza por un declive económico que suele tener una duración que oscila entre los 2 y los 18 meses. Normalmente, se define como un proceso en el cual los indicadores del Producto Interno Bruto (PIB) real experimentan una disminución sostenida durante dos trimestres consecutivos. No obstante, existen situaciones en las que se produce una disminución en el nivel del PIB que no necesariamente denota una crisis. Es por esta razón que el National Bureau of Economic Research (NBER) de Estados Unidos proporciona una definición más abarcadora y exhaustiva.
Según el NBER, una crisis económica implica una reducción significativa de la actividad económica a nivel nacional, la cual se extiende por un período superior a varios meses. Es importante destacar que una recesión no es equivalente a una depresión económica (que, en realidad, también constituye una crisis económica). La depresión tiene una duración más prolongada y, en consecuencia, conlleva consecuencias de mayor gravedad. Mientras que una recesión se limita a meses, una depresión puede persistir durante años, y sus efectos se hacen sentir durante décadas.
Principales signos y características de la recesión
Los expertos en economía recurren a varios indicadores para determinar si la economía se halla en un período de recesión:
- Una disminución sustancial y sostenida del Producto Interno Bruto (PIB) real durante al menos dos trimestres consecutivos.
- Una reducción en la renta real de la población, lo que a su vez conlleva una disminución del poder adquisitivo.
- Un déficit en la balanza comercial y una merma en la capacidad de producción.
- Una disminución en los índices de ventas tanto al por mayor como al por menor.
- El aumento de la inflación.
- La caída de los valores en los mercados bursátiles.
- Un elevado nivel de desempleo (generalmente igual o superior al 6%).
La producción industrial, uno de los componentes fundamentales del PIB nacional, se ve afectada por la demanda de los consumidores y las tasas de interés. En consecuencia, una disminución en la demanda se traduce en una reducción en la producción de bienes y servicios, lo que a su vez afecta negativamente al PIB.
Esta situación provoca un incremento en el desempleo, ya que las empresas, durante una crisis, se ven obligadas a realizar despidos y a suspender nuevas contrataciones debido a la disminución de la demanda de sus productos. Esta disminución en el poder adquisitivo de la población, a su vez, también repercute en la demanda.
Es importante destacar que estos procesos están interconectados, por lo que los expertos evalúan cada uno de estos factores para determinar la magnitud de la crisis y hacer estimaciones acerca de su duración.
Existen diversas causas de recesión, entre las que se incluyen:
- Política Monetaria y Crediticia.
- Colapso de los Mercados Bursátiles.
- Desastres Naturales.
- Pandemias.
- Conflictos Militares.
- Tasas de Interés Elevadas.
- Crisis Financieras.
- Eventos Políticos Significativos, entre otros.
Empresa en crisis: cómo sobrevivir
Existen indicios que sugieren que el mundo se encuentra al borde de una posible recesión, evidenciada por los niveles del Producto Interno Bruto (PIB) en varios países y el incremento de la inflación. Como norma general, las crisis afectan de manera más significativa a las pequeñas empresas, dado que las grandes compañías disponen de recursos adicionales que pueden respaldarlas durante periodos de recesión. Por lo tanto, aquellos emprendedores que han recientemente establecido una empresa y están en proceso de desarrollar su negocio deben contar con una estrategia sólida para mantener su empresa a flote en tiempos de crisis.
Es fundamental reconocer que cada empresa es única, caracterizada por su ámbito de actividad, nivel de recursos, reputación y estilo de gestión. Por lo tanto, no existe un conjunto de prácticas predefinidas o un plan universal que garantice que la empresa pueda superar la crisis y prosperar en medio de una recesión económica.
No obstante, existen diversas técnicas que pueden ayudar a prepararse para una crisis y mitigar sus efectos negativos. Si usted es un empresario en busca de orientación sobre cómo sobrevivir a una crisis, a continuación, encontrará valiosos consejos de expertos experimentados.
La mayoría de los empresarios que han logrado que sus empresas superen al menos una crisis económica suelen recomendar el siguiente plan.
Auditar los flujos financieros y hacer reservas de tesorería
La estabilidad financiera de una empresa debe ser la principal preocupación de los empresarios, ya que esta área suele ser la más vulnerable durante una crisis. Los propietarios de pequeñas y medianas empresas deben estar familiarizados con los informes financieros y llevar a cabo revisiones periódicas de la documentación pertinente. Este paso crucial les permite identificar oportunamente las áreas de debilidad en la empresa que requieren mejoras o reformas, contribuyendo así a la supervivencia de su negocio.
Además, es esencial que las empresas dispongan de reservas de efectivo para mantenerse a flote en momentos de crisis. Estas reservas suelen formarse de manera orgánica si se lleva a cabo una planificación financiera de alto nivel y se cuenta con una estrategia empresarial integral. Sin embargo, es posible crear una reserva de efectivo incluso sin la asistencia de un asesor financiero profesional.
Es fundamental revisar las facturas pendientes de pago y abordar aquellas que aún no se han liquidado. Ponerse en contacto con los clientes que retrasan los pagos y buscar formas de ayudarles, como facilitarles el proceso de transacción si enfrentan dificultades con los sistemas de pago o las opciones disponibles, es una acción crucial. Se deben tomar todas las medidas posibles para agilizar el flujo de fondos hacia la cuenta de la empresa en el menor tiempo posible.
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Amplía las Opciones de Pago para Facilitar a tus Clientes la Elección Adecuada, incluyendo diferentes entidades bancarias y la opción de pagar con criptomonedas, entre otras alternativas. Esta medida agilizará el proceso de reconstitución de tus reservas de efectivo, ya que los clientes no encontrarán obstáculos en la etapa de pago.
Durante períodos de crisis, reducir los gastos se convierte en una estrategia esencial para preservar la integridad de tu reserva de efectivo. Identificar las partidas de gasto más significativas, establecer prioridades y realizar los ajustes necesarios para ahorrar recursos resulta crucial. En conjunto, los aspectos primordiales de una gestión eficiente de la tesorería implican:
- Emitir las facturas de manera puntual.
- Asegurarse de que las facturas se abonen dentro de los plazos estipulados.
- Supervisar el comportamiento de los clientes que retrasan los pagos.
Además, considerar la colaboración con asesores financieros puede ser beneficioso al elaborar un plan de gestión de riesgos que tenga en cuenta la situación financiera de la empresa, sus objetivos y posibilidades. Aunque esta consulta conlleva costos, el ahorro potencial de activos mediante la optimización de los flujos de efectivo y la diversificación siguiendo las recomendaciones puede superar con creces dichos costos.
Reconsiderar la estructura de personal
Una exhaustiva revisión de las partidas de gastos probablemente revelará que una porción significativa de los recursos se destina a los salarios. En este contexto, es recomendable considerar la redistribución de responsabilidades y evaluar la eficiencia de cada miembro del equipo.
En momentos de crisis, las pequeñas empresas a menudo se ven enfrentadas a la necesidad de ajustar su estructura de personal, lo que implica la supresión de ciertos puestos o la reducción de la fuerza laboral. Puede ser necesario tomar decisiones difíciles, como la terminación de contratos de empleados y la suspensión de nuevas contrataciones, con el fin de optimizar los gastos de la empresa y superar la crisis.
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Potencie su estrategia de marketing
El período de crisis representa una oportunidad propicia para desarrollar una estrategia de marketing efectiva y eficiente. La promoción de la marca y la inversión en publicidad son elementos cruciales en cualquier etapa del crecimiento empresarial, pero cobran una relevancia aún mayor en tiempos de dificultades económicas, dado que el poder adquisitivo a nivel global tiende a disminuir y cada cliente adquiere un valor más significativo.
Aunque su producto pueda ser excepcional y merezca el título de «el mejor en el mercado», la mayoría de los posibles consumidores jamás lo conocerán sin una adecuada estrategia publicitaria. Su nueva estrategia de marketing debe tener en cuenta el entorno competitivo actual y encontrar formas de comunicarse con los clientes que resalten las cualidades sobresalientes de su empresa.
La presencia digital en Internet es de suma importancia en la actualidad. Aproveche diversos métodos de promoción, tanto gratuitos como de pago, en línea, como:
- Crear páginas de marca en las redes sociales para presentar la empresa y sus productos a posibles clientes.
- Diseñar un plan de contenidos que se ajuste al tono de voz elegido para su empresa y su público objetivo.
- Lanzar un boletín periódico dirigido a clientes leales.
- Utilizar herramientas publicitarias en las redes sociales para lanzar anuncios dirigidos a un público específico.
- Crear un sitio web y optimizarlo para aparecer en las primeras páginas de los resultados de búsqueda.
Una página activa en Facebook, un atractivo perfil en Instagram y un blog informativo en su sitio web pueden captar la atención de los clientes hacia su negocio sin incurrir en costos exorbitantes. Los internautas que interactúen con su contenido pueden convertirse en la base de una clientela fiel. Involúcrelos en sus estrategias empresariales, en la planificación de campañas de marketing y en el desarrollo de nuevos productos. Comparta sus anuncios y tenga en cuenta sus opiniones y comentarios, tanto positivos como negativos.
La generación de clientes potenciales es un factor crucial para la supervivencia empresarial, especialmente en momentos de crisis económica. El marketing se erige como la herramienta más eficaz para alcanzar este objetivo.
Haga un análisis DAFO de su empresa
Es crucial adquirir un profundo conocimiento de las fortalezas y debilidades de su negocio para gestionarlo de manera eficiente durante un período de crisis. Llevar a cabo un Análisis DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades) constituye un enfoque simple pero confiable para identificar las características principales de su empresa.
El Análisis DAFO implica la enumeración de las ventajas y desventajas de su empresa, las oportunidades de desarrollo, así como los riesgos que podrían impactar en su negocio. En esencia, el propósito fundamental de este análisis radica en ayudar al dueño de la empresa a visualizar todos los factores que inciden en el éxito o el fracaso de su negocio.
Cada categoría tiene sus propias particularidades:
- Fortalezas: Representan las ventajas de su marca y los factores internos favorables que impulsan el crecimiento del negocio y lo destacan. Debe aprovechar estas fortalezas para tomar medidas durante momentos de crisis y configurar una estrategia global sólida.
- Debilidades: Corresponden a factores internos o procesos que no funcionan adecuadamente. Aborde estas debilidades mediante la implementación de cambios necesarios o la suspensión de procesos que operan de manera ineficaz. Considere la posibilidad de adquirir recursos durante la crisis para garantizar un suministro constante de materias primas o bienes complementarios necesarios para la fabricación de sus productos.
- Oportunidades: Suelen abordar factores externos que influyen positivamente en las perspectivas de negocio. Las oportunidades deben ser combinadas con las fortalezas para maximizar los resultados.
- Amenazas: Corresponden a factores externos desfavorables que podrían afectar negativamente su empresa o causar daños. Identifique las áreas de su negocio que podrían estar expuestas a amenazas externas durante la crisis y desarrolle un plan de acción para minimizar posibles daños.
Trabaje en cada uno de estos aspectos para preparar su empresa para la crisis económica: refuerce las fortalezas y las ventajas competitivas de la empresa, y prevenga o mitigue los posibles riesgos.
Descubra los principales retos a los que se enfrentan las pequeñas empresas y las formas de superarlos.
Concentrarse en los clientes de la empresa
Las estadísticas indican que aproximadamente el 80% de los beneficios de una empresa provienen del 20% de sus clientes. En momentos de crisis, resulta esencial que las empresas dediquen sus esfuerzos a expandir su base de clientes leales y satisfacer sus necesidades. La retención de clientes y la satisfacción de sus necesidades son fundamentales, ya que la lealtad de los clientes es un activo valioso. Los consumidores regresarán y aumentarán sus compras si se les ofrecen productos de alta calidad respaldados por un servicio de excelencia.
En el competitivo mercado actual, la diferencia clave entre una empresa exitosa y otra que no lo es suele radicar en el nivel de servicio proporcionado por la marca o la empresa. Mantener la atención de los clientes y preservar su confianza resulta crucial para la supervivencia empresarial durante una crisis. Por lo tanto, se aconseja a los propietarios de empresas que eviten comprometer la calidad del producto como medida de reducción de costos.
Consejos anticrisis para empresarios: Conclusiones
Es importante comprender que la recesión es un fenómeno temporal y que la crisis no durará para siempre. La planificación y la preparación pueden ayudar a evitar la quiebra de la empresa y otras consecuencias negativas de la recesión económica.
La principal ventaja de las pequeñas empresas es la flexibilidad. Los propietarios de pequeñas y medianas empresas pueden responder rápidamente a los cambios y corregir sus planes para adaptarse a las nuevas condiciones del mercado y sobrevivir en una crisis.
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